miércoles, 15 de agosto de 2018

Organización científica del trabajo

Organización Científica del Trabajo

Se basa en la aplicación de métodos científicos de orientación positivista y mecanicista al estudio de la relación entre el obrero y las técnicas modernas de producción industrial, con el fin de maximizar la eficiencia de la mano de obra, de las máquinas y herramientas, mediante la división sistemática de las tareas.

La organización científica del trabajo aporta una visión mecanicista del proceso productivo en la que la empresa es vista como una máquina en la que el trabajo es una pieza ajustable más. Más aún el trabajador es considerado por esta escuela como un ser egoísta y perturbador, que se mueve únicamente por estímulos pecuniarios (salario), al que hay que vigilar y controlar muy de cerca. La empresa es el patrón y las máquinas, el personal es considerado como algo externo, que hay que soportar porque es necesario.

Según la escuela clásica existe una única forma óptima de organizar el trabajo en la empresa que es única y universal y se basa en los siguientes principios:

·     Toma de decisiones de forma centralizada.
·      Máxima división del trabajo y especialización productiva.
·      Jerarquía y liderazgo autocrático.
· Comunicación que fluye exclusivamente desde arriba hacia abajo (de jefes a empleados).
· Rígidos sistemas de supervisión y control, poniendo siempre especial acento en el aspecto formal de la organización.

Los postulados que aporta la escuela clásica de la organización científica del trabajo suponen los primeros intentos de estudiar la empresa como un sistema compuesto de diferentes partes interrelacionadas. En concreto supone una visión muy mecanicista de este agente económico y dentro de esta corriente destacan dos autores que desarrollan su visión sobre la organización científica del trabajo: Frederick Winslow Taylor (Taylorsimo) y Henry Fayol (Fayolismo), a los que les dedicamos los siguientes párrafos.

Desde el principio se preocupó de la observación detallada del trabajo. Se inquieta al comprobar lo mal que se trabaja en la empresa y según él las causas son la pereza y la incompetencia de los obreros, y la solución para mejorar es la división extrema del trabajo que realiza cada obrero (especialización). Buscaba la aplicación de métodos científicos a la organización del trabajo y decía "siempre existe un método mejor para hacer cualquier cosa". Sus principios básicos son:

ü Establecer previsiones de tiempos invertidos y niveles de producción.
ü Separación entre la programación del trabajo y su ejecución, separación entre el trabajo y la dirección ("Al trabajador no se la paga para que piense sino para que trabaje").
ü Organización funcional: cada obrero recibe órdenes de tantos jefes especialistas como facetas tenga su tarea.

Racionalización del trabajo: obtener la mayor eficacia posible, asignando a cada trabajador el trabajo para el que mejor esté cualificado, disponiendo de la maquinaria adecuada, evitando movimientos y consumo de tiempo innecesario, buscar el método más rápido para hacer las tareas... En definitiva, lograr la máxima producción al mínimo coste.
Buscar un método de remuneración que premie los resultados obtenidos, es decir, el esfuerzo.
Crear un mecanismo de control de trabajo, para lo que necesita una medida exacta del mismo.

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